FEJAR y la ONCE van de la mano con toda su cara

| 8 de octubre de 2026

POR JUAN FERRER ALPERA, EDITOR DE SECTOR DEL JUEGO

La Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados ( FEJAR ) hace tiempo que viene desarrollando una campaña publicitaria para advertir al personal sobre los peligros derivados del juego. Desarrolla la iniciativa mediante la pasta que le suelta la Organización Nacional de Ciegos ( ONCE ). Nada extraño porque FEJAR vive, y al parecer bastante bien cuando no opíparamente, de las derramas que recibe del propio sector al que combate y de las instituciones oficiales.

Salir en la radio o en el medio que sea para denunciar públicamente los males que conlleva la adicción al juego da la impresión de ser una tomadura de pelo. Una falta de respeto a la inteligencia del personal. ¿ Quién fomenta más que la ONCE el gusto por el juego ? Nadie, ni siquiera la todopoderosa LOTERIAS. Lo de la ONCE es un bombardeo continuo para la venta de sus productos, que cada vez son más y que pueden adquirirse desde las puertas de los colegios o los hospitales hasta en múltiples establecimientos, aparte de contar con su propia red de vendedores.

Los subsectores del juego privado están maniatados por unas normativas muy duras y están vetados, salvo los online y en horarios de madrugada, la que pudiéramos denominar franja golfa para poder difundir sus ofertas. En tanto hay carta blanca para SELAE y ONCE que gozan de todas las bendiciones oficiales.

Lo de la ONCE, amparándose en la obra social de dar empleo y sueldo a personas discapacitadas, es de una voracidad tremenda cuando se trata de ampliar su catálogo de cupones que crecen sin cesar. Y que se venden en todas partes y sin control previo alguno ya que aquí ni hay identificación previa ni gaitas y los menores o los excluidos pueden acceder sin problemas a su compra.

A FEJAR estos asuntos al parecer le tienen sin cuidado. La Federación lo que quiere es dinerito para marchar viento en popa. Pero habría que tener un poco más de recato: ir de la mano de la ONCE para poner en guardia a la ciudadanía desprende, cuanto menos, mucho cinismo. Extraordinaria cara dura, dura y más dura.